Situadas en la cabecera alta de la Noguera Pallaresa, en la
zona más septentrional del Pallars Sobirà, y
limitando al norte con el departamento francés de l’Ariège,
al oeste con la Vall de Aran, conectada desde 1922 por la
carretera del Port de la Bonaigua, y la Vall de Boí,
al este con la Vall de Cardós y al sur con Llavorsí,
las Valls d’Àneu son una subcomarca bien delimitada,
con una personalidad histórica propia, como lo testimonian
el “Llibre de Privilegis i Ordinacions”, del s.XIII-XV,
o el “Capbreu de les Valls d’Àneu”
de 1669.
Desde el punto de vista geográfico, su ubicación
en pleno Pirineo axial ha configurado el territorio como un
verdadero paraíso natural donde se alternan frondosos
valles modelados por la acción de ríos y barrancos,
bosques de coníferas, prados alpinos y altas cimas
rodeadas de lagos de origen glaciar. La orientación
del relieve y las considerables diferencias de altura dan
a la zona una diversidad climática caracterizada por
un clima de tipo mediterráneo en el fondo de los valles
y uno alpino en las zonas más altas. En líneas
generales, se dan veranos suaves e inviernos secos y fríos,
con primaveras y otoños de corta duración.
Administrativamente, el territorio se estructura en cuatro
municipios, Alt Àneu, Espot, Esterri d’Àneu
y la Guingueta d’Àneu, que aglutinan 24 pueblos
(algunos de ellos de precedencia antiquísima, citados
ya en el acta de dedicación de la catedral de Urgell),
sobre una superficie de más de 400 Km2 y una población
que ronda los 1.600 habitantes.
Desde el punto de vista turístico las Valls d’Àneu
ofrecen al visitante un abanico de posibilidades casi inagotables:
desde deportes de aventura y de invierno, pasando por el excursionismo
o las simples paseadas, en el marco del Parque Nacional d’Aigüestortes
i estany de Sant Maurici y alrededores, hasta las rutas del
románico, el Ecomuseu o la gastronomía autóctona,
en un marco incomparable donde los pueblos aún mantienen
el encanto de una tradición milenaria, agrícola
y ganadera, forjada con piedra, madera y losa sin haber renunciado
al progreso y la tecnología.
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